Páginas

domingo, 26 de junio de 2011

LOS DESAFÍOS DE OLLANTA HUMALA


Una vez ganadas las elecciones, el presidente electo Ollanta Humala tendrá que enfrentarse a un escenario político tensionado por las demandas de continuidad y reformas. Continuidad del crecimiento económico experimentado en las últimas décadas, la cual permita ampliar la cobertura de las políticas públicas y generar mayores puestos de trabajo. Reformas para lograr redistribuir la riqueza y aproximarnos al ideal de una comunidad política incluyente. En esta línea coincido con el artículo publicado en el semanario Domingo del diario La República (12/06/11) sobre los puntos no negociables en el próximo gobierno de Humala: impuesto a las sobre-ganancias mineras, recuperación del gas del lote 88 para el abastecimiento interno, lucha contra la corrupción, implementación de nuevos programas sociales, aumento del salario mínimo vital, fortalecimiento del ministerio del ambiente, promoción del rol subsidiario del Estado y respeto a los compromisos democráticos.

La tensión entre continuidad y reforma como signo característico del próximo gobierno se explica por el contexto en el cual Humala llega al poder. A diferencia del llamado “giro a la izquierda” de Venezuela, Bolivia, Argentina y Ecuador, Humala no llega al poder en un contexto de crisis económica, sino de bonanza. Esto restringirá los márgenes que el recién elegido presidente tendrá para lograr las reformas que propone.[1] Al no estar debilitado, la presión empresarial tendrá un peso muy importante, del cual Humala no podrá desprenderse tan fácilmente. Por otro lado, tendrá a los sindicatos (entre ellos la CGTP activamente involucrada en la campaña electoral apoyando la candidatura de Humala) y a la población de las regiones menos favorecidas por el crecimiento económico, expectantes frente a las primeras medidas que adopte.

Otro aspecto que no debe dejarse de lado es que existe un importante sector político y económico interesado en el fracaso del gobierno nacionalista. Sectores empresariales y la derecha más recalcitrante presente no solo en los partidos políticos, sino también en los medio de comunicación no escatimarán medios para enfatizar en las debilidades y errores del próximo gobierno. Este sector no dará ninguna tregua a Humala y más bien buscará que se cumpla su propia premisa de que la izquierda es incapaz de gobernar. De esta forma buscará evitar un escenario en que se puedan profundizar determinadas reformas y tener un gobernante más “amistoso” a sus intereses para el período 2016-2021.

Frente a un escenario tan complejo Humala necesitará mucha habilidad política. Desde mi punto de vista eso debe expresarse –entre otros- en la apuesta por consolidar las articulaciones con diferentes actores sociales y políticos, logrando así una concertación básica que viabilice principalmente lo que hemos denominado la “agenda no negociable”. Para ello deberá apoyarse en su grupo de confianza, en donde se encuentran políticos y técnicos con la experiencia suficiente para enfrentar el reto. No se puede perder nuevamente la oportunidad de llevar adelante un gobierno reformista e incluyente.



[1] Expresión de esto son la estrepitosa caída de la Bolsa de Valores de Lima al día siguiente de la elección y las presiones para que el recién presidente elija lo antes posible a su Ministro de Economía.

Debate sobre la victoria de Ollanta a través de "La tuerka CMI"

Comparto con Uds. el programa del 09 de junio de "La tuerca CMI". La Tuerka Con Mano Izquierda (eso significa CMI) es un programa alternativo de debate político producido por gente de la Universidad Complutense de Madrid. Agradezco a mi amiga Paulita Valle por compartir conmigo el Link. Que lo disfruten!  


sábado, 28 de mayo de 2011

RAZONES PARA VOTAR POR OLLANTA HUMALA ESTE 5 DE JUNIO

Para gran parte de peruanos y peruanas el cinco de junio se tendrá que elegir entre dos candidatos poco atractivos para ocupar el cargo de presidente de la República. Para otros –entre los que me encuentro- uno de los candidatos, Ollanta Humala, representa la posibilidad de llevar a cabo una serie de reformas políticas y económicas que pueden dar sostenibilidad al desarrollo y la democracia del país. Y no es que Humala nos parezca el candidato ideal –muestra evidentes limitaciones-, sin embargo, en el escenario actual expresa las posibilidades de cambio en el país. ¿Por qué sostengo esto?

La principal razón es que la candidatura de Ollanta Humala representa la posibilidad de llevar adelante una concertación nacional que permita la ejecución de un proyecto político democrático, pluralista e inclusivo. La dinámica electoral ha hecho que el candidato nacionalista busque puntos de acuerdo con diferentes sectores del país, generando una agenda de centro izquierda que explicita los desafíos para lograr un país con justicia social en el mediano y largo plazo. Esto se expresa en las opiniones de diferentes actores de la escena nacional, desde empresarios del sector privado, pasando por intelectuales,  hasta líderes sindicales.


Una segunda razón es que el plan de gobierno de Ollanta Humala es cualitativamente superior al propuesto por la candidata fujimorista. Propuestas como Pensión 65, el impuesto a las sobre-ganancias mineras, la creación de la Escuela Nacional de Administración Pública, el acceso a préstamos y capacitación técnica para las pequeñas y medianas empresas, la profundización del cambio de la matriz energética, el impulso a la productividad, el aumento del salario mínimo vital, entre otros, son expresión de una agenda reformista necesaria para un país que debe consolidar su crecimiento económico con inclusión social. Esto significa –entre otros- reducir la incertidumbre de los vaivenes del mercado internacional (ya que el actual crecimiento se explica en gran parte por los altos precios de las materias primas vendidas principalmente a los países asiáticos) y su impacto en la economía nacional, diversificando nuestra producción económica y generando un mayor mercado interno.

Una tercera razón de fondo para apostar por la candidatura de Ollanta Humala es la calidad del equipo técnico que lo acompaña. En él se encuentran personalidades con una amplia trayectoria profesional en diferentes campos: Alfonso Velásquez ex presidente de la Asociación de Exportadores (ADEX), Ruth Shady arqueóloga y educadora de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Javier Iguiñiz Ph D. en Economía y docente de la Pontificia Universidad Católica, Kurt Burneo doctor en administración y dirección de empresas, Francisco Eguiguren magister en derecho constitucional, entre otros. La presencia de estos profesionales asegura la viabilidad de cada una de las propuestas presentadas por el candidato Ollanta Humala.

Lo que sostengo es que mientras Keiko Fujimori representa el autoritarismo y la corrupción de los años noventa, la candidatura de Ollanta Humala representa la posibilidad de cambio y la construcción de un país con justicia social. Quienes tienen dudas del temple democrático del candidato nacionalista, comprométanse en el ejercicio de una ciudadanía activa que vaya más allá de la coyuntura electoral, de tal manera que velen por el respeto de Estado de Derecho. No es momento para que el miedo que buscan difundir la mayoría de medios de comunicación (donde muchos de sus dueños temen perder sus gollerías) nos inmovilice, mucho menos para argüir un “ascetismo político”, que repudia la posibilidad de que el fujimorismo retorne al poder pero no se la juega por la opción alternativa. Con nuestro voto responsable y crítico apostemos por un país para todos, apostemos por Ollanta Humala.         

domingo, 8 de mayo de 2011

RAZONES PARA NO VOTAR POR KEIKO FUJIMORI

El psicoanalista esloveno Slavoj Zizek señala que los seres humanos asumimos nuestras creencias más íntimas antes de contar con una argumentación racional para hacerlo. En palabras de Zizek esto supone que “las razones de por qué hemos de creer sólo son convincentes para aquellos que ya creen”.[1] Esto no sería ajeno a la política, pues uno asumiría una opción (liberal, socialista, progresista, conservador, etc.) y luego buscaría argumentaciones racionales para sostenerla. Así, al fujimorista por más razones y pruebas que se le dé sobre la nefasta experiencia de los años 90 no cambiará de parecer sobre su voto, pues responde a una convicción antes que a una razón. Por ello, este post está principalmente dirigido a aquellas personas que las encuestadoras identifican como “indecisos” y que buscan razones para definir su voto sin una posición previamente definida.

Empecemos por lo que significa el fujimorismo. El gobierno del Alberto Fujimori se caracterizó –entre otros- por la corrupción, el desprecio por la democracia y la violación a los derechos humanos. Millones de dólares provenientes básicamente de las privatizaciones de empresas públicas, del desfalco del sistema de pensiones de  los jubilados y de la caja de ahorros de policías y militares se utilizaron para los intereses privados de Fujimori y su círculo cívico-militar. Con el dinero de la corrupción se podrían haber construido cientos de escuelas para la población, financiar un sistema integral de salud, además de pagar mejores pensiones para los jubilados.[2]

Con el pretexto del no apoyo a la lucha contrasubversiva Fujimori disolvió el Congreso de la República, cerró el Poder Judicial y persiguió a sus adversarios políticos. Por presión internacional convocó a un Congreso Constituyente a partir del cual logró mayoría Congresal promoviendo el transfuguismo.[3]

Sobre la violación a los derechos humanos, consta en los expedientes presentados por el Ministerio Público durante el juicio que se le siguió a Fujimori, que desde sus primeros años de gobierno se persiguió y asesinó a dirigentes sindicales, así como se organizaron grupos paramilitares como “Colina” para exterminar extrajudicialmente a presuntos terrorista. La matanza del profesor y los estudiantes de la Universidad “La Cantuta” y “Barrios Altos” son solo algunos ejemplos lamentables de ello.[4]

Algunos seguidores de Keiko Fujimori –entre ellos el presidente García- han sostenido que no se le puede achacar a ella los errores de su padre. El argumento es que no se puede descalificar políticamente a Keiko por el vínculo genético que comparte con Alberto Fujimori. Eso suena lógico pero deja de lado evidencias de fondo sobre el vínculo de carácter político entre Alberto y Keiko Fujimori. Hasta hace algunas semanas Keiko no dudaba en declarar abiertamente que su padre ha sido “el mejor presidente de la historia” e incluso no “chocó” con Montesinos mientras así le convenía para la defensa de su padre. Además, hasta el momento la candidata no ha aclarado cómo financió sus estudios en Estados Unidos, existiendo varios indicios de que éstos fueron financiados con el dinero de la corrupción.[5]

Otra evidencia del vínculo político entre Keiko y Alberto Fujimori es el entorno de la candidata, quiénes la acompañarían en un hipotético gobierno suyo. Tomemos solo algunos ejemplos: Rafael Rey, Martha Chávez y Jorge Trelles. Rafael Rey fue uno de los Congresistas que votó a favor de la Ley de Amnistía que liberó a los miembros del grupo Colina durante el gobierno de Fujimori. Como Ministro de Justicia de García promovió el polémico Decreto Legislativo 1097 que buscaba amnistiar a violadores de derechos humanos. Rey ha sido crítico acérrimo del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, oponiéndose de múltiples maneras a la aplicación de las recomendaciones que el informe propone. Martha Chávez fue y es una recalcitrante defensora del fujimorismo, reivindica hasta ahora el autogolpe del 92, avaló la labor del grupo “Colina” e incluso hace unos días llegó a amenazar al Presidente del Poder Judicial por la sentencia a Alberto Fujimori. Jorge Trelles fue Ministro de Educación durante el gobierno de Fujimori, quien además de avalar y defender las medidas criminales y autoritarias de Fujimori, se encargó de desprestigiar a sus adversarios políticos en los últimos años del fujimorismo a través del programa “Mesa Política” vía el desaparecido canal “Cable Canal de Noticias”.                 

Para muchos es valedero omitir el significado del fujimorismo para supuestamente defender el crecimiento económico. Me parece que es un error tanto ético como político. Ético porque ponen en un segundo plano el legado fujimorista de violación a  los derechos humanos y corrupción que tanto daño ha hecho a miles de peruanos. Político porque se pone en peligro la democracia, se asume acríticamente lo que Campodónico ha llamado “el mito del modelo (económico) intocable”[6] y se renuncia a una serie de reformas necesarias en el país para lograr consolidar una comunidad política incluyente.


[1] Ver: Zizek, Slavoj El sublime objeto de la ideología Siglo XXI, México, pp. 64-73.
[2] Para mayor detalle ver: http://bajolalupa.org/13/12_tex.html
[3] Al respecto existen múltiples trabajos, entre ellos el de Julio Cotler y Romeo Grompone titulado El Fujimorismo. Ascenso y caída de un régimen autoritario, Instituto de Estudios Peruanos, 2001.
[4] Recomiendo mirar al respecto el documental sobre el caso La Cantuta titulado En la boca del diablo.
[5] Ver al respecto el trabajo de investigación realizado por el diario “La República”(20/07/2010; 06/08/2010 y 02/04/2011).
[6] Ver: http://cristaldemira.com/pop_guardar.php?id=2349

viernes, 22 de abril de 2011

EISHA EN EL CORAZÓN*

Comparto extractos de un sugerente artículo escrito por el historiador Nelson Manrique sobre elecciones y racismo, publicado en el diario "La República" el pasado 19 de abril : 

"El huayco racista desencadenado en Facebook por el triunfo de Ollanta Humala dice mucho sobre el Perú.

Un argumento que repiten insistentemente sus animadores es que los seguidores de Humala son resentidos sociales: “malditos resentidos y rechazados sociales de mierda” (Paulo). En realidad la derrota de PPK trasladó el resentimiento social al otro campo: jóvenes que se enrolaron en su campaña y que genéricamente se identifican como los ppkausas, sintieron que estaban haciendo la historia; su candidato era el mejor y eso debía ser evidente para todo el mundo. Por eso la derrota fue un shock; el Perú no era el país que ellos creían y su primera reacción fue la negación: “tus actas se tienen que quemar” (Piero). Hubo quienes pensaron en un referéndum y no faltaron los que se refugiaron en la fantasía infantil de ir a la guerra para imponer por las armas a su campeón de la democracia. Lo que era impensable era el triunfo del otro: “si sale Humala me voy del país porque es un indio de mierda (Andrea). En Facebook llaman a un golpe de estado contra Ollanta Humala, si llega a Presidente.

Ollanta Humala es el blanco inmediato de los ataques, pero él encarna a otro odiado más arcaico: “Te odio mierda no se que tienes en la cabeza. Caca eres una cagada indígena de mierda lárgate con todas tus ideas incoherentes a otro lado cholo bruto”, escribe Silvana, y luego añade: “vino este  baboso nacido en el cerro cojudo se mete a provincia aprovechándose de los ignorantes”. Aunque sus conocimientos gramaticales no la recomiendan como modelo Silvana se siente culturalmente superior a aquellos a quienes denigra.   


El espíritu de gueto, materializado en las playas exclusivas del sur, se traslada ahora al ciberespacio: “créate tu hi5 –escribe Mariana- que ahí sí la haces. Chau ojalá pierdas idiota sólo los ignorantes te apoyan”. “Oigan cholos de mierda –complementa un corresponsal no identificado- antes de hablar huevadas, mejor hubieran creado este grupo de mierda en hi5 y chupársela a este huevonaso que va a cagar el país”. Hi5 es una red social con una presencia popular mayoritaria, mientras que los ppkausas consideran a Facebook su dominio privado. Eso de que la diversidad es su mayor capital no va con ellos.  


* Eisha hace referencia a un exclusivo balneario ubicado al sur de Lima llamado “Asia”